República Argentina

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Lema: En Unión y Libertad[n 1]
Himno: Himno Nacional Argentino

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Capital
(y ciudad más poblada)
Buenos Aires
Escudo de la Ciudad de Buenos Aires

34°35′59″S 58°22′55″O / -34.599722222222, -58.381944444444Coordenadas: 34°35′59″S 58°22′55″O / -34.599722222222, -58.381944444444 Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma oficial Castellano (de facto)[1][n 2]
 • Hablados Lenguas de Argentina
Gentilicio Argentino, -na
Forma de gobierno República federal presidencialista
 • Presidente Mauricio Macri
 • Vicepresidenta Gabriela Michetti
Órgano legislativo Congreso de la Nación Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Independencia
 • Primera Junta

 • Declarada

 • Reconocida
de España
25 de mayo de 1810 (208 años)
9 de julio de 1816 (202 años)[n 3]
9 de julio de 1859 (159 años)
Superficie Puesto 8.º
 • Total 2 780 400 km²[n 4][2]
 • Agua (%) 1,1 %
Fronteras 11 968 km[2]
Línea de costa 4989 km[2]
Punto más alto Aconcagua Ver y modificar los datos en Wikidata
Población total Puesto 32.º
 • Estimación 44 494 502 hab. (2018)[3]
 • Censo 40 117 096 hab. (2010)[4]
 • Densidad (est.) 16 hab./km²
PIB (PPA) Puesto 23.º
 • Total (2016) USD 927 875 millones[5]
 • Per cápita USD 22 404[6]
PIB (nominal) Puesto 21.º
 • Total (2016) USD 545 866 millones[7]
 • Per cápita USD 12 449[8]
IDH (2017) Sin cambios 0.825[9][10]​ (47.º) – Muy alto
Moneda Peso ($, ARS)
Huso horario UTC−3
Código ISO 032/ARG/AR
Dominio internet .ar Ver y modificar los datos en Wikidata
Prefijo telefónico +54
Prefijo radiofónico AYA-AZZ, LOA-LWZ, L2A-L9Z
Siglas país para aeronaves LQ, LV
Código del COI ARG Ver y modificar los datos en Wikidata
    1. Es un lema que nunca ha sido declarado oficialmente como tal. Fue utilizado desde 1813 hasta 1841 en la acuñación de moneda junto al Escudo Nacional. Véase «ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE - Sesión del 12 de marzo de 1813». Ministerio de Economía de la Nación. Archivado desde el original el 4 de enero de 2014.  Abandonado posteriormente, fue reincorporado en la numismática argentina desde 1992 hasta la actualidad.
      Pezzano, Luciano (2005). «EN UNIÓN Y LIBERTAD». Jornario de las XXIV Jornadas Nacionales de Numismática y Medallística – Vol. II. Santiago del Estero.  Versión digital consultada 6/6/2016
      • Instituto de Estudios Iberoamericanos, Documentos para la historia de la bandera argentina. Página 134.
      Fernández, Sebastián Martín (6 de junio de 2016). «La Cultura como Factor de Poder de un Estado». Centro Argentino de Estudios Internacionales Página 17. Archivado desde el original el 4 de enero de 2014. 
    2. El guaraní es cooficial en la Provincia de Corrientes. Los idiomas qom, moqoit y wichí son idiomas cooficiales en la Provincia del Chaco.
    3. Existe una conjetura no comprobada, avalada por una línea historiográfica, que sostiene que las provincias bajo protección militar de José Gervasio Artigas (Liga Federal), proclamaron la independencia nacional en el denominado Congreso de Oriente el 29 de junio de 1815.
    4. Corresponde a la superficie continental americana sin incluir las islas Malvinas. Incluyéndolas, sería de 2 791 810 km². Sumando la superficie continental antártica (Antártida Argentina y las restantes islas de las Islas del Atlántico Sur) de 969 464 km², la superficie total se elevaría a los 3 761 274 km² (según datos del Instituto Geográfico Nacional de la República Argentina).
    5. a b c En carácter de Asociado en la CAN y CAF. Como Observador permanente en la Alianza del Pacífico.

Argentina, llamada oficialmente República Argentina,[n 1]​ es un país soberano de América del Sur, ubicado en el extremo sur y sudeste de dicho subcontinente. Adopta la forma de gobierno republicana, democrática, representativa y federal.

La Argentina está organizada como un Estado federal descentralizado, integrado desde 1994 por un Estado nacional y 24 estados autogobernados,[11][12]​ llamados también "jurisdicciones de primer orden",[13]​ que son 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), ésta ultima designada como Capital Federal del país. Cada estado o jurisdicción de primer orden tiene autonomía política, Constitución, bandera y cuerpo de seguridad propios. Las 23 provincias mantienen todos los poderes no delegados al Estado nacional y garantizan la autonomía de sus municipios.[14][15]

Integra el Mercosur —bloque del que fue fundador en 1991—, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

En 2017, su Índice de Desarrollo Humano fue del 0,825 y se encuentra en el puesto 47.[16]​ Esto, ajustado por la desigualdad que es de 0,707; da un coeficiente de Gini de 42,7.[17]​ En educación, posee una inversión del 5,1 % del PBI,[17]​ con una población casi al tope del alfabetismo.

La economía argentina es la segunda más desarrollada e importante en Sudamérica. Según el Banco Mundial, su PIB nominal es el 21.º del mundo.[18]​ Debido a su importancia geopolítica y económica, es uno de los tres estados soberanos latinoamericanos que forma parte del denominado Grupo de los 20 e integra además el grupo de los NIC o nuevos países industrializados.[19]

Es uno de los únicos países del continente americano –junto a Estados Unidos y Canadá– que ha alcanzado óptimos niveles de Investigación y Desarrollo en el campo de las ciencias.[20]​ Su capacidad tecnológica y científica le ha permitido diseñar, producir y exportar satélites,[21]​ construir reactores nucleares y ser el primer productor de software, entre otras cosas. Es considerada una potencia regional.[22]

Ha brindado una creciente cooperación nuclear a países de América Latina, el Magreb, el Golfo Pérsico, el sudeste asiático y Oceanía, a partir de las capacidades desarrolladas por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y por la prestigiosa empresa estatal INVAP.[23]​ Es el país latinoamericano que más premios Nobel ha ganado —cinco en total—, tres de ellos vinculados con la ciencia.

Con una superficie de 2 780 400 km²,[2]​ es el país hispanohablante más extenso del planeta, el segundo más grande de América Latina, y octavo en el mundo, si se considera solo la superficie continental sujeta a soberanía efectiva. Su plataforma continental, reconocida por la ONU en 2016, alcanza los 6 581 500 km²[24]​ convirtiéndose en una de las más grandes del mundo,[25]​ extendiéndose desde el continente americano hasta el Polo Sur en la Antártida, a través de Atlántico Sur. Si se cuentan las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y otras numerosas islas menores (administradas por el Reino Unido pero de soberanía en litigio), más una porción del área antártica llamada Antártida Argentina al sur del paralelo 60° S, sobre la cual Argentina reclama soberanía, la superficie se eleva a 3 761 274 km².[26]​ Es uno de los veinte países que tienen presencia permanente en la Antártida, siendo entre ellos el que tiene mayor cantidad de bases permanentes, con seis bases en total.

Argentina contempla uno de los paisajes y climas más diversos del mundo[27]​ y su relieve puede dividirse en cinco grandes áreas:

  1. la Cordillera de los Andes, al oeste del país y al sur de la Isla de Tierra del Fuego, siendo el Aconcagua (6962 m) el punto más alto de América;
  2. la extensa llanura chacopampeana, de pocas ondulaciones y de un millón de kilómetros cuadrados, en el centro-norte;
  3. la meseta patagónica (600 000 km²) en el sur;
  4. la cuenca del Plata y la Mesopotamia, esta última presenta un relieve de esteros y lagunas, siendo al nordeste más alta y amesetada; mientras que hacia el sur se ondula formando cuchillas y lomadas de baja altura;
  5. los territorios insulares en el Atlántico sur.

Su territorio reúne una gran diversidad de climas, causada por una amplitud latitudinal que supera los 30° —incluyendo varias zonas geoastronómicas—, una diferencia en la altitud que va de 0 a casi 7000 msnm y la extensión del litoral marítimo que alcanza 4725 km. Amplias llanuras húmedas limitan con extensos desiertos y altas montañas, mientras que la presencia de climas tropicales y subtropicales en el norte, contrastan con las nevadas y fríos extremos en las zonas cordilleranas y el sur.

Su territorio continental americano, que abarca gran parte del Cono Sur, limita al norte con Bolivia y Paraguay, al nordeste con Brasil, al este con Uruguay y el océano Atlántico, al oeste con Chile y, siempre en su sector americano, al sur con Chile y las aguas atlánticas del pasaje de Drake.

Los primeros registros de pobladores en el actual territorio argentino se remontan al período Paleolítico. La colonización española comenzó en 1512. Argentina surgió como el estado sucesor del Virreinato del Río de la Plata, una entidad del Imperio español fundada en 1776. El 25 de mayo de 1810 alcanzó la independencia de facto cuando fue depuesto el último virrey español que gobernó desde Buenos Aires,[28]​ organizándose la Primera Junta de gobierno. El 9 de julio de 1816 la independencia fue proclamada de manera formal en San Miguel de Tucumán.[29]

Toponimia

El país tiene tres nombres oficiales establecidos desde 1860 por el artículo 35 la Constitución nacional, que pueden ser usados indistintamente: «Provincias Unidas del Río de la Plata», «República Argentina» y «Confederación Argentina». El más utilizado de los tres es el segundo, «República Argentina». Por elipsis del sustantivo, suele decirse correctamente «la Argentina». Sin embargo, está muy extendido el uso sin el artículo.

El nombre «Argentina» proviene del latín argentum (‘plata’) y está asociado a la leyenda de la Sierra de la Plata, común entre los primeros exploradores europeos de la región, tanto españoles como portugueses. Fueron estos quienes denominaron Rio da Prata (‘Río de la Plata’) al gran estuario descubierto por la expedición portuguesa de 1502 en la que participaba Américo Vespucio, y al que luego llegó Juan Díaz de Solís en 1516, llamándolo Mar Dulce.

Portada de la primera edición del poema La Argentina de Martín del Barco Centenera, 1602.

El nombre se menciona por primera vez en el poema publicado en 1602 por el español Martín del Barco Centenera titulado La Argentina y conquista del Río de la Plata, en el que se describe la región del Río de la Plata como también la fundación de la ciudad de Buenos Aires.[30]

El topónimo aparece ratificado al publicarse en 1612 la obra La Argentina manuscrita, del criollo asunceno Ruy Díaz de Guzmán, obra de historia en la que, en medio de un relato épico, se hace una descripción de la región. A finales del siglo XVIII, la palabra era de uso común para denominar todo lo relacionado con el Río de la Plata, su cuenca, su territorio y sus pobladores, pero el virreinato creado en 1776, antecedente inmediato del país independizado en 1816, llevó el nombre de «Virreinato del Río de la Plata».

La Primera Junta de Gobierno utilizó el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata, que fue también empleado por los gobiernos que le sucedieron hasta que, en 1816, el Congreso de Tucumán proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América, nombre que mantuvo en la Constitución de 1819.

Oficialmente, se utilizó por primera vez la denominación República Argentina en la Constitución de 1826. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) se utilizaron, entre otros, los nombres de Confederación Argentina, República de la Confederación Argentina, y Federación Argentina.

La Constitución Argentina de 1853 se sancionó en nombre del pueblo de la Confederación Argentina, pero al incorporarse el Estado de Buenos Aires, en 1860 se cambió por Nación Argentina y se incorporó el artículo 35:

Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras «Nación Argentina» en la formación y sanción de las leyes.[31]

El 8 de octubre de 1860, en la ciudad de Paraná, entonces capital de la Confederación Argentina, el presidente Santiago Derqui decretó que:

[...] siendo conveniente a este respecto establecer la uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido a acordar que para todos estos actos se use la denominación República Argentina.[32]

El nombre fue confirmado definitivamente en 1862 por Bartolomé Mitre, primer presidente del país reunificado, al utilizar el título de presidente de la Nación Argentina.

Historia

Prehistoria

Cueva de las Manos, a orillas del río Pinturas, en la provincia de Santa Cruz, 7300 a. C. El arte más antiguo de Sudamérica.

El primer registro poblacional del territorio actualmente controlado por la Argentina se remonta al 12º o al 13er milenio AP, de acuerdo a los hallazgos de Los Toldos y Piedra Museo.[33]​ Entre los pueblos originarios, los cazadores y recolectores habitaron la Patagonia, la Pampa y el Chaco. Los agricultores se instalaron en el noroeste, Cuyo, las Sierras de Córdoba y después en la mesopotamia. Tastil, en el noroeste, fue la ciudad precolombina más grande ubicada en el actual territorio argentino, con una población de 2000 habitantes.[34]

Los primeros rastros de vida humana en este territorio corresponden a pueblos de un nivel cultural paleolítico que tres mil años atrás incorporaron los primeros aportes culturales mesolíticos y neolíticos.[35]​ Hasta la época de la conquista y de la colonización europea, el territorio argentino ha estado ocupado por diversos pueblos originarios, con diferentes organizaciones sociales que se pueden dividir en tres grupos principales:[36][37]

En los siglos XIV y XV, el Imperio incaico conquistó parte de las actuales provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, el extremo oeste de la provincia de Tucumán, parte oeste de las provincias de La Rioja y San Juan, el noroeste de la provincia de Mendoza y, probablemente, el norte de la de Santiago del Estero,[39]​ incorporando sus territorios al Collasuyo, que era la parte sur del Tahuantinsuyo o regiones de tal imperio. Tradicionalmente, se atribuye la conquista al monarca inca Túpac Yupanqui. Varios señoríos de la región, como los omaguacas, los likanantai (atacamas), los huarpes, los diaguitas y otros, intentaron resistir, pero los incas lograron dominarlos, trasladando a sus territorios a los mitimaes o colonos deportados de las tribus de los chichas, que habitaban en lo que es el suroeste del actual territorio boliviano. Otros, como los sanavirones, los lule-tonocoté y los henia-kâmîare (popularmente llamados «comechingones»), resistieron con éxito la invasión incaica y se mantuvieron como señoríos independientes.[36]

Conquista española

Vista de Buenos Aires a fines del siglo XVIII, desde la ribera del Río de la Plata. Litografía de la época.

A partir de comienzos del siglo XVI el Imperio Español conquistó aproximadamente un tercio del actual territorio argentino, sometiendo a los pueblos originarios que lo habitaban. Como en todo el continente la población indígena sufrió una gran mortandad que produjo una catástrofe demográfica, razón por la cual los conquistadores europeos introdujeron esclavos secuestrados en el África subsahariana.

El fuerte Sancti Spiritu fue el primer asentamiento europeo, instalado en 1527 a orillas del río Paraná, a 40 km al norte de la actual ciudad de Rosario.[40]​ La primera exploración del noroeste y centro del país fue la entrada de Diego de Rojas en 1543. Las ciudades de Asunción (1537),[n 2]Santiago del Estero (1553), Córdoba (1573) y Buenos Aires (1536/1580) fueron las bases del establecimiento colonial que se impuso en la mitad norte del actual territorio argentino, sujeto a la autoridad de la Corona Española (la Gobernación del Río de la Plata). Entre 1560 y 1667 los señoríos diaguitas mantuvieron una larga resistencia conocida como las guerras calchaquíes en el actual noroeste argentino.

En el siglo XVII se establecieron las misiones jesuíticas guaraníes. Fueron comunidades misionales fundados por la Compañía de Jesús entre los guaraníes y pueblos afines, que tenían como fin evangelizar y evitar la esclavización de los indígenas de las actuales provincias de Misiones, Corrientes, y parte del Paraguay y Brasil. Cumplieron con éxito su tarea, hasta que en el año 1768, el rey español Carlos III ordenó expulsar a los jesuitas.

Durante la mayor parte del período colonial, el territorio argentino fue parte del Virreinato del Perú, hasta que en 1776 el rey Carlos III de España creó con parte de su territorio el Virreinato del Río de la Plata. La ciudad de Buenos Aires fue designada como su capital por su creciente importancia como centro comercial, y con la idea de resistir mejor a un eventual ataque portugués, así como también para tener un acceso más fácil a España a través de la navegación atlántica.[41]

En el siglo XVIII la multiplicación natural del ganado vacuno y equino cimarrón en las llanuras pampeana, de la Banda Oriental del Río de la Plata y del sur de Brasil, provocó la aparición de un tipo especial de campesino independiente a caballo llamado gaucho —en el caso de los varones— y china —en el caso de las mujeres. Los gauchos desarrollaron una cultura de características propias, adhirieron y lucharían en la guerra de la Independencia y enfrentaron a los estancieros para garantizar su derecho al acceso al ganado y la tierra, hasta ser vencidos en la segunda mitad del siglo XIX. Esta riqueza en ganado salvaje también llevó a la aparición de indígenas de tradición ecuestre en el Chaco, la Pampa y la Patagonia, que entablaron una dinámica de lucha intermitente por los recursos ganaderos con la población española y criolla.

Hasta mediados del siglo XIX, gran parte de la Patagonia y las Pampas permanecieron bajo el control de diferentes pueblos indígenas: principalmente, chonks y luego también los mapuches en la Patagonia y ranqueles en la llanura pampeana hasta el último cuarto del siglo XIX. Asimismo, los territorios de gran parte de la región chaqueña no fueron colonizados por los europeos, sino que permanecieron habitados por pueblos autóctonos como los qoms, moqoits (mocovís o, mocovíes), pilagás y wichis hasta principios del siglo XX.

La población indígena sedentaria fue sometida a relaciones de dependencia permanente respecto de la población española. Aunque con el paso de las generaciones fue absorbida dentro una población étnicamente identificable como "criolla", este proceso de mestización no fue total, como lo demuestra la participación de poblaciones del Noroeste del actual territorio argentino en el gran levantamiento indígena de 1780 con epicentro en el Cuzco, dirigido por el inca Túpac Amaru II.

La Independencia

Casa de Tucumán, conocida como Casa Histórica de la Independencia, en Tucumán.
Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta de las Provincias Unidas del Río de la Plata
Manuel Belgrano, miembro de la Primera Junta, comandante militar y creador de la bandera argentina.
El militar y político José de San Martín.
Juana Azurduy, generala (PM) del Ejército argentino, asumió la comandancia de las guerras en el Alto Perú por la emancipación del Virreinato del Río de la Plata. Es honrada en la Argentina y en Bolivia.

Hacia 1806 y 1807 tuvieron lugar las Invasiones Inglesas al Río de la Plata, que fueron repelidas en dos oportunidades por las guarniciones militares y por la población civil, que se organizó en unidades de milicias formadas por numerosos criollos —tanto porteños como provenientes del Interior—, españoles, indígenas y hasta esclavos negros. El virrey Rafael de Sobremonte fue culpado de cobardía e impericia ante los iniciales triunfos de los invasores, y reemplazado por el cabildo de la capital, siendo reemplazado por Santiago de Liniers, héroe de la Reconquista y la Defensa.[42]​ Los principales líderes de estas milicias se convirtieron rápidamente en una nueva élite de poder en la ciudad de Buenos Aires, ingresando como miembros del Cabildo.

Aunque Liniers haya sido confirmado en su cargo por el Rey de España, la destitución de un virrey por presión popular fue un hecho inédito en la historia de América, que —junto a la victoria sobre los ejércitos británicos— dieron un gran prestigio a Buenos Aires, que ganó un carácter de «Hermana mayor» ante las demás provincias.[43]

Primera Junta de Gobierno

Artículo principal: Primera Junta

La Primera Junta de Gobierno, oficialmente Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII, fue la Junta de gobierno surgida el viernes 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, como consecuencia del triunfo de la Revolución de Mayo que destituyó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y nombró a Cornelio Saavedra como el Presidente de la Primera Junta de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La sede del gobierno fue fijada en el Fuerte de Buenos Aires, que sirviera desde 1776 como residencia de los virreyes y donde hoy se encuentra la Casa de Gobierno. La Primera Junta existió como tal hasta el 18 de diciembre del mismo año, ya que con la incorporación de diputados del interior se transformó en la Junta Grande, que dio origen a la prolongada Guerra de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra España (1810-1824).

Mientras se desarrollaba la guerra de independencia, también tenía lugar una compleja disputa por la forma de organización del nuevo Estado, que generó en 1814 el inicio de una guerra civil que —con intermitencias— duraría más de medio siglo. El líder de la fracción federal, el oriental José Gervasio Artigas fue proclamado Protector de la Unión de los Pueblos Libres, una liga de provincias que se negaban a ser administrados por el gobierno unitario de Buenos Aires. La misma organizó el llamado Congreso de Oriente en Concepción del Uruguay, del cual aún se discute si alcanzó a proclamar —como se proponía— la independencia de España.[44]

El 9 de julio de 1816, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, reunido el congreso de diputados de las provincias del noroeste y centro-oeste del país y de la de Buenos Aires, junto con algunos diputados exiliados del Alto Perú,[n 3]proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América, utilizando la siguiente fórmula:[45]

[...] recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli [...][n 4]

En varios puntos de Sudamérica los nuevos gobiernos debieron enfrentar la resistencia contrarrevolucionaria de los ejércitos realistas, que intentaban restaurar la autoridad de la monarquía española en la región. Comenzaron las guerras por la independencia. Algunos de los principales comandantes fueron Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte, José de San Martín, creador del Ejército de los Andes, Martín Miguel de Güemes, organizador de la guerra gaucha y Juana Azurduy, comandante de la guerra de guerrillas en el Alto Perú. El Estado argentino considera a San Martín como el mayor héroe militar de su independencia y lo honra con el título de «Padre de la Patria». Junto a Simón Bolívar, fueron los máximos responsables de las gestas libertadoras que terminaron con la presencia española en el continente.

La formación del Estado federal

Juan Manuel de Rosas, caudillo federal de la Provincia de Buenos Aires entre 1830 y 1852.

Las primeras décadas como país independiente fueron conflictivas: ante la hegemonía de los unitarios, los federales se alzaron repetidamente en defensa de la autonomía de las provincias, llevando —tras la llamada Anarquía del Año XX— a la división del país en provincias autónomas gobernadas generalmente por caudillos militares, mientras que el país —excepto un breve intervalo entre 1825 y 1827— careció de un gobierno nacional hasta 1852. Cada provincia asumió la plenitud del gobierno en el ámbito de su territorio.

La guerra de la independencia continuó hasta el año 1825, pero se luchó preferentemente en la frontera norte y en el Perú. Mientras tanto, la Provincia Oriental fue invadida por el reino de Portugal, de quien pasó al Imperio del Brasil. La consecuente Guerra del Brasil culminó con la Convención Preliminar de Paz de 1828, que declaró independiente al territorio en disputa, con el nombre de Estado Oriental del Uruguay.[46]​ Poco antes, en 1825, el Alto Perú formó la República de Bolivia, y al año siguiente le fue agregada la ciudad de Tarija y su jurisdicción.

El territorio restante —que había logrado aumentar en algo su territorio con algunos territorios quitados a los indígenas— comenzó a usar el nombre de Argentina a mediados de los años 1820.

Justo José de Urquiza, caudillo federal de Entre Ríos, primer presidente de la Argentina luego de la sanción de la Constitución.

A principios de los años 1830, los federales lograron triunfar en todo el país, que adoptó el nombre de Confederación Argentina. Durante más de veinte años, el gobernador federal de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, asumió en los hechos la máxima autoridad nacional, aunque en teoría sólo era el depositario de la representación externa del conjunto de las provincias.[47]​ Durante la época de su hegemonía combatió y derrotó sucesivos levantamientos de los unitarios,[n 5]​ un bloqueo del Río de la Plata por parte de Francia y luego otro bloqueo conjunto por parte de Gran Bretaña y Francia. También mantuvo conflictos bélicos contra la Confederación Perú-Boliviana, y contra el llamado Gobierno de la Defensa de Montevideo, la capital uruguaya, debido a la injerencia de los dos partidos de ese país —blancos y colorados— en las guerras civiles argentinas.

Pese a la paz que fue capaz de imponer y el crecimiento económico —al menos de las provincias del Litoral—, los enemigos de Rosas reclamaban libertades individuales, políticas y de expresión, que eran férreamente anuladas por el gobernador porteño; el núcleo de sus reclamos era la sanción de una constitución política que organizara formalmente el Estado nacional y garantizara los derechos de los ciudadanos.

La organización constitucional

Domingo Faustino Sarmiento, presidente y destacado por su dedicación en la educación pública de la Argentina.

En 1852, Rosas fue derrotado en la batalla de Caseros por el Ejército Grande, una alianza entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes, las tropas coloradas de Uruguay y otras de Brasil. La alianza fue encabezada por el federal antirrosista Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, quien asumió la presidencia provisional.[48]

Este período duró hasta la sanción de una Constitución en 1853, que con algunos cambios ha regido en el país hasta la actualidad. La misma adoptó un régimen federal, pero la provincia de Buenos Aires se separó de la Confederación Argentina, que debió establecer su capital en la ciudad de Paraná. En 1859, la Confederación derrotó a Buenos Aires en la batalla de Cepeda, forzándola a firmar el Pacto de San José de Flores, por el cual Buenos Aires se reincorporaba a la que desde entonces pasó a llamarse República Argentina. No obstante, la reunificación definitiva fue lograda bajo la dirección de Buenos Aires tras la batalla de Pavón (1861), durante la presidencia de Bartolomé Mitre.

En 1865, la Argentina se involucró nuevamente en una guerra civil en Uruguay, a lo cual el Paraguay respondió ocupando la ciudad de Corrientes. Tras firmar una Triple Alianza con el Brasil y Uruguay,[49]​ la Argentina tomó parte en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, que duró cinco años y requirió la participación de diez mil soldados argentinos.[50]​ El Paraguay resultó finalmente derrotado en 1870, quedando totalmente devastado y muerta una gran parte de su población masculina.[51]​ Pese a su enorme costo económico y en vidas humanas, y a que fue causa de la continuación de las guerras civiles en la Argentina, este país logró consolidar sus límites en el noreste, ya que se fijó la frontera en los ríos Pilcomayo, Paraguay y Paraná.[51]

Avellaneda fue el tercer y último mandatario del período de las presidencias históricas argentinas. Gobernó entre 1874-1880.

Durante las presidencias de Mitre, y sobre todo de Sarmiento y Avellaneda, la Argentina se insertó en la economía mundial como un país agroexportador, sostenido por una amplia red ferroviaria y el avance del sistema educativo. Tras dos sangrientas revoluciones en 1874 y 1880, en este último año la ciudad de Buenos Aires fue fue federalizada, y se estableció un equilibrio durable entre las provincias y la capital.

Gobiernos conservadores y primeros gobiernos radicales

Cuadro de Juan M. Blanes reproduciendo la jura en 1898, del general Julio Argentino Roca —herido en la frente por un atentado— en el antiguo edificio del Congreso Nacional.
El presidente Roque Sáenz Peña logró que en 1912 fuera sancionada la ley de voto secreto y obligatorio o llamada Ley Sáenz Peña.

Entre 1878 y 1884 se produjeron las llamadas Conquista del Desierto y del Chaco, con el objeto de dar por término a los constantes enfrentamientos entre indígenas y criollos en la frontera, y apropiarse de los territorios indígenas, triplicando el territorio argentino. La primera conquista, impulsada por Julio A. Roca, consistió en una serie de incursiones militares a los territorios pampeanos y patagónicos dominados por los pueblos originarios, repartiéndolos entre los miembros de la Sociedad Rural, financiadores de las expediciones.[52]​ La conquista del Chaco duró hasta fines del siglo,[53]​ dado que su incorporación plena al sistema económico nacional sólo tuvo lugar cuando se reemplazó la mera extracción de maderas y tanino por la producción de algodón. El gobierno argentino consideró a los indígenas como seres inferiores, sin los mismos derechos que los criollos y europeos.[54]

Entre 1880 y 1916, el Partido Autonomista Nacional (PAN) monopolizó el poder sobre la base de elecciones fraudulentas, propiciado por el sistema del voto cantado y durante 25 años, la figura excluyente fue el general Julio Argentino Roca. La llamada República Conservadora o República Oligárquica organizó un exitoso y moderno modelo agroexportador basado en la llamada división internacional del trabajo impuesta por el Imperio británico, orientado principalmente a la producción de carne y granos con destino al mercado británico. En el relato tradicional el país fue visto en esa época como "el granero del mundo".[55]

Este modelo económico generó una concentración de la riqueza en pocas manos y la exclusión social de las clases trabajadoras y de las poblaciones asentadas fuera de la región pampeana. La economía alcanzó altos niveles de crecimiento que atrajeron una gran corriente inmigratoria principalmente constituida por millones de italianos y españoles, y en menor medida de seguidos de europeos orientales y asiáticos occidentales. La población argentina, que representaba el 0,13 % de la población mundial en 1869, pasaría a representar el 0,55 % en 1930, proporción en la que, aproximadamente, se estabilizaría desde entonces.[56]

Hipólito Yrigoyen, primer presidente elegido por el voto universal y secreto de los varones (1916-1922 y 1928-1930).

La prosperidad de la economía impulsó el crecimiento de una considerable clase media, integrada mayoritariamente por inmigrantes o sus descendientes. Los inmigrantes europeos también introdujeron en el país ideas políticas nuevas como el socialismo y el anarquismo, así como participaron junto a la población local, especialmente la afroargentina, en la creación de organizaciones de ayuda mutua y sindicatos.[57][58]​ Surgieron partidos políticos modernos como la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS).

Después de más de dos décadas de conflictos políticos y sociales, fraudes electorales, y graves actos de represión, en 1912 fue sancionada la Ley Sáenz Peña, que estableció el sufragio secreto, obligatorio y universal para votantes masculinos. En la primera elección presidencial con sufragio secreto, los conservadores fueron desplazados del poder por los radicales dirigidos por Hipólito Yrigoyen, que fue presidente entre 1916 y 1922, y entre 1928 y 1930. Durante su primer gobierno se inició el movimiento estudiantil conocido como la reforma universitaria, que se extendió por toda América Latina y se produjeron las masacres obreras de la Semana Trágica y la Patagonia rebelde. Entre ambos gobiernos de Yrigoyen fue elegido presidente el también radical Marcelo T. de Alvear.

Alternancia de golpes de estado y regímenes democráticos

Juan Domingo Perón fue el primer presidente en ser elegido por el sufragio universal y secreto de hombres y mujeres al ser reelecto en 1951; Eva Perón fue la primera precandidata a integrar la fórmula presidencial.

El 6 de septiembre de 1930 se produjo el primero de una serie de golpes de Estado en Argentina que llevó a un grupo cívico-militar a establecer una dictadura justificada por la Corte Suprema como "gobierno de facto", después de derrocar a Hipólito Yrigoyen. Este golpe de Estado inició una secuela de gobiernos fraudulentos conocidos como la Década Infame.[n 6]

El modelo agroexportador argentino entró en crisis por el cierre de los mercados internacionales causado por la Crisis de 1929. El país impulsó un proceso de sustitución de importaciones que desarrolló un amplio sector industrial.[59]​ La Década Infame fue derrocada por la Revolución del 43, un segundo golpe de estado que instaló un gobierno militar en cuyo seno se produciría una alianza entre sindicatos y algunos militares que dieron origen al peronismo. A pesar de la presión de Estados Unidos desde que este país entró a la guerra a fines de 1941 cuando fue atacado por Japón, la Argentina se mantuvo neutral durante la mayor parte del resto de la Segunda Guerra Mundial, uniéndose a los Aliados el 27 de marzo de 1945, durante el gobierno del general Edelmiro Farrell, poco antes de la terminación de la Guerra.

En 1946 fue electo presidente Juan Domingo Perón con apoyo de los sindicatos organizados en el Partido Laborista. Perón, acompañado por su esposa Evita, encabezó un nuevo movimiento que puso el acento en la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Bajo su gobierno se estableció el sufragio femenino en 1947, la igualdad de hombres y mujeres en el derecho familiar, la igualdad de los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio, la gratuidad de la enseñanza universitaria, se erradicó el paludismo, etc.[60]

A través de la Fundación Eva Perón, se desarrolló una ayuda social sin precedentes en el país, brindando apoyo económico a los sectores más vulnerables. También se nacionalizaron los ferrocarriles y el comercio exterior, y se generó un fuerte proceso de industrialización, promoviendo la industria pesada.

En 1951 Perón fue reelegido para un nuevo período presidencial con el 62,5 % de los votos en lo que constituyó la primera elección con sufragio universal de hombres y mujeres en la Argentina. En 1952 murió Evita. Casi 60 años después, sería declarada la Mujer del Bicentenario, como el símbolo del protagonismo de la mujer en la historia argentina.[60]​ El peronismo contó con una amplia adhesión de la población, pero también con un fuerte rechazo de los sectores opositores, polarizándose la sociedad argentina en peronistas y antiperonistas. Su política perjudicó a los intereses británicos, dominantes hasta entonces en la economía, que apoyaron a los opositores.[61]​ El inicio de un conflicto con la Iglesia católica debilitó la lealtad al gobierno de vastos sectores y unificó a la oposición.[62]

Víctimas del Bombardeo de la Plaza de Mayo de 1955.

El 16 de junio de 1955 una conjura cívico-militar, utilizando unos treinta aviones de la Armada y de la Fuerza Aérea, bombardearon y ametrallaron a la población de Buenos Aires en la Plaza de Mayo y otros lugares.[63]​ Este ataque produjo 308 víctimas oficialmente identificadas —entre ellas 111 activistas sindicales que incluyen a 23 mujeres—, un número de muertos que no pudieron ser individualizados debido a las mutilaciones y más de 700 heridos.[64]

En septiembre Perón fue derrocado por un nuevo golpe autodenominado Revolución Libertadora, que proscribió al peronismo, muchos de cuyos partidarios fueron encarcelados o fusilados, lo que le valió al golpismo el mote de «Revolución Fusiladora». Perón se vio obligado a exiliarse hasta el final de la proscripción en 1973.[61]

Arturo Frondizi (UCRI) fue elegido presidente en 1958 con el peronismo proscrito.

Durante la proscripción, el peronismo continuará teniendo influencia en la política y el sindicalismo —ámbito en el que ganó la mayoría de las elecciones—, negando legitimidad a las autoridades instaladas por medios no democráticos y desarrollando una actividad opositora conocida por la Resistencia peronista.

En 1958 fue elegido presidente Arturo Frondizi (UCRI) en elecciones con el peronismo proscripto pero luego de realizar un pacto electoral con Perón, siendo derrocado por un nuevo golpe militar en 1962. El golpe esta vez tuvo la particularidad de que el poder fue asumido por el civil José María Guido, nombrado presidente por la Corte Suprema de Justicia ese mismo día tras el derrocamiento y arresto de Frondizi, alegando para su nombramiento un vacío de poder. A pesar de que formalmente Guido ejercía la presidencia, el verdadero poder material residía en la esfera militar. Durante su mandato se agudizaron los enfrentamientos entre dos facciones del Ejército Argentino, conocidas como Azules y Colorados, llegándose a enfrentamientos armados. La victoria del sector «azul» permitió al general Juan Carlos Onganía reunificar al Ejército.

Arturo Illia fue elegido presidente en 1963 con el peronismo proscripto y el expresidente Frondizi aún detenido por los militares que lo derrocaron.

Con el peronismo todavía proscripto y el expresidente Frondizi detenido,[65]​ en 1963 fue elegido como mandatario Arturo Umberto Illia (UCRP), quien también sería depuesto por un golpe militar en 1966, que llevaría al gobierno a Onganía.

Su dictadura, la primera de las tres que conformaron la autodenominada Revolución Argentina (1966-1973), fue también la primera dictadura permanente instalada en el marco de los regímenes militares que se multiplicaron en América Latina con apoyo activo de Estados Unidos a través de la Escuela de las Américas y la doctrina de la seguridad nacional en el marco global de la Guerra Fría. La abolición de la actividad política y el terrorismo de estado, provocó un estado insurreccional de la población que se manifestó en la aparición de varias organizaciones guerrilleras —como Montoneros, las FAR y el ERP— y gran cantidad de puebladas insurreccionales, como el Cordobazo, el Rosariazo y el Tucumanazo, entre otras.[66]​ Acorralada por la insurrección popular, la dictadura organizó una salida electoral con participación del peronismo (aunque impidiendo la candidatura de Perón).

En 1974 María Estela Martínez de Perón se convirtió en la primera mujer americana en ocupar el cargo de jefe de Estado.

En 1973 el peronismo fue legalizado y triunfó en las elecciones presidenciales, dando inicio a lo que ha dado en llamarse el tercer peronismo. Tras la renuncia del presidente Héctor José Cámpora, ese mismo año, Juan Domingo Perón fue elegido presidente por tercera vez, precipitando así su muerte nueve meses después. Lo sucedió su vicepresidenta y esposa, María Estela Martínez de Perón. Este período se caracterizó por un acelerado deterioro de la situación interna, producto de la crisis del petróleo de 1973 y la generalizada violencia política, incluyendo la organización desde el gobierno de una fuerza parapolicial llamada la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) que junto a las fuerzas policiales y militares, asesinaron a cientos de opositores desde 1973 —varios de ellos "detenidos-desaparecidos"—, así como la instalación de centros clandestinos de detención en el marco de la represión ordenada por los llamados decretos de aniquilamiento.[67]

El 24 de marzo de 1976 se produjo un nuevo golpe militar que instaló una nueva dictadura permanente autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, que duraría casi ocho años, y que estaría internacionalmente coordinada con las demás dictaduras sudamericanas mediante el Plan Cóndor, bajo el amparo de los Estados Unidos. Durante la misma se implantó un régimen de terrorismo de estado que llevó a cabo un plan sistemático de secuestro, tortura y eliminación de opositores, calificado por la justicia de genocidio, causando miles desaparecidos y cientos de niños que sufrieron la supresión de su identidad.[n 7]

La primera junta militar, de izquierda a derecha: Emilio Massera, Jorge Videla y Orlando Agosti. Condenados a prisión perpetua en 1985 por crímenes de lesa humanidad.

Como respuesta se formaron organizaciones de derechos humanos, como las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo, que desempeñarán un rol crucial en el «juicio y castigo a los culpables» y en la recuperación de los bebés secuestrados cuya identidad había sido suprimida. También el movimiento sindical opuso una fuerte resistencia, llegando a declarar varias huelgas generales, a pesar de las desapariciones que lo afectaron masivamente, la disolución de la CGT y la intervención de los sindicatos.

La dictadura contó con apoyo activo de los principales grupos empresariales, ocupando funciones claves del gobierno, así como del Fondo Monetario Internacional, las empresas multinacionales, los principales medios de prensa, junto a periodistas y comunicadores destacados. El plan económico siguió los lineamientos de la Escuela de Chicago —frecuentemente identificada con el neoliberalismo—. Un sector importante de la población apoyó la dictadura, en tanto que otro sector la resistió mediante la acción guerrillera, la creación de organizaciones de derechos humanos como las Madres de Plaza de Mayo, o la acción sindical y las huelgas.

La deuda externa, que condicionará a los gobiernos democráticos a partir de 1983, pasó de 7.700 millones en 1976 a 45.000 millones de dólares en 1983, en muchos casos fruto de operaciones delictivas en beneficio de los grupos económicos y las empresas multinacionales. En 1978, se produjo una grave crisis con Chile por los límites en la zona del canal Beagle, que llevó a ambos países al borde de la guerra. En el año 1982 se desarrolló la Guerra de las Malvinas con el Reino Unido; la derrota argentina fue uno de los factores que llevaron al colapso del régimen militar y al llamado a elecciones generales para el año siguiente.

Recuperación de la democracia

Raúl Alfonsín, presidente entre 1983 y 1989, con la vuelta de la democracia nacional.

El gobierno democrático fue restablecido el 10 de diciembre de 1983. El nuevo presidente fue Raúl Alfonsín, de la Unión Cívica Radical, quien dispuso investigar los crímenes de lesa humanidad de la dictadura creando la Conadep, ente que produjo un decisivo informe titulado Nunca más. Las tres primeras juntas militares fueron enjuiciadas y algunos de sus miembros condenados, aunque también bajo su mandato y por presión militar comenzaron a sancionarse las leyes de impunidad. En 1984 se puso fin a la disputa limítrofe con Chile sobre el canal de Beagle. En 1985 acordó con el nuevo presidente democrático de Brasil José Sarney, iniciar el proceso de integración regional que se concretaría en 1991 con el nombre de Mercosur. Después de las elecciones presidenciales de 1989 y afectada la gobernabilidad del país por un proceso hiperinflacionario, Alfonsín se vio obligado a dejar la Presidencia y entregar el mando con seis meses de anticipación.[68]

Menem y su mujer Zulema Yoma, saludan en el balcón de la Casa Rosada, a partir de este momento comienza la era menemista que durara hasta 1999.

Asumió Carlos Menem del Partido Justicialista. Con un fuerte protagonismo del ministro Domingo Cavallo detuvo la inflación mediante un régimen de convertibilidad y llevó adelante un amplio proceso de privatizaciones, desregulación, apertura de la economía y endeudamiento externo, en consonancia con el Consenso de Washington de 1989 y apoyo del FMI. Socialmente apareció la desocupación masiva y la criminalidad se elevó bruscamente, convirtiéndose ambos en problemas centrales de la agenda política.[69]​ En 1991 la Argentina entró en guerra contra Irak sin autorización del Congreso Nacional, bajo las órdenes de Estados Unidos.[70]​ En 1992 y 1994 sufrió dos grandes atentados terroristas, contra la embajada de Israel y contra la AMIA, con 23 y 85 muertos respectivamente, sin que se descubrieran los culpables, en investigaciones con muchas irregularidades.[71]​ Se resolvió la disputa limítrofe con Chile por 481 km² ubicados en la zona del Lago del Desierto. En 1994 un pacto entre Alfonsín y Menem permitió la reforma de la Constitución y al año siguiente Ménem fue reelecto. Una operación de tráfico de armas a Ecuador y Croacia causó la voladura de la fábrica de armamentos de Río Tercero, dañando la ciudad, causando siete muertos y afectando seriamente las relaciones con el Perú.[72]​ Los conflictos sociales y las huelgas aumentaron, estallando puebladas y cortes de ruta que dieron origen al movimiento piquetero.[73]​ En 1998 comenzó un período de recesión que duró cuatro años y desembocó en la peor crisis de la historia argentina.[74]

Fernando de la Rúa asume en 1999 acabando con diez años de gobierno menemista.

En diciembre de 1999 asumió la presidencia Fernando de la Rúa de la Unión Cívica Radical, que por entonces formaba parte de La Alianza. Tomó medidas para reducir el déficit público -entre ellas la reducción de las jubilaciones- y flexibilizar los derechos laborales, siguiendo las indicaciones del FMI.[75]​ La crisis económica y social se agravó y el gobierno designó al exministro del presidente Menem, Domingo Cavallo, quien dispuso la congelación de los depósitos bancarios (medida conocida como "el Corralito"), que culminó en una insurrección social generalizada, con decenas de asesinatos causados por las fuerzas de represión, que llevó a la renuncia del Presidente el 20 de diciembre de 2001.[76][77]​ Durante dos semanas de incertidumbre se sucedieron varios presidentes, entre ellos el breve gobierno de Adolfo Rodríguez Saá, durante el cual el país entró en default al declarar la moratoria de la deuda externa.[77][78]

El 2 de enero de 2002 la Asamblea Legislativa eligió a Eduardo Duhalde, del Partido Justicialista, como presidente provisional. Duhalde puso fin a la convertibilidad, estableciendo un régimen de pesificación asimétrica, conocido como "el corralón".[79]​ El peso se devaluó un 300 % y los bancos no devolvieron los depósitos en dólares de sus clientes, provocando acciones en su contra de amplios sectores de clase media. En este período la pobreza trepó al 56 % de la población y la desocupación al 26 %, estableciéndose los subsidios llamados Plan de Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, que alcanzó un pico de dos millones de planes en mayo de 2003. La deuda externa llegó al 135% del PBI.[80]​ Ese año la inflación fue del 41% y el aumento de los precios de los alimentos llegó al 74,9%.[81]

El peronista Néstor Kirchner fue elegido en 2003, inaugurando el ciclo conocido como kirchnerismo.

En 2003 fue elegido presidente Néstor Kirchner del Partido Justicialista, fuerza principal del Frente para la Victoria. En este período el Congreso inició el procedimiento de juicio político contra cinco miembros de la Corte Suprema, motivando la renuncia de tres y la remoción de otros dos.[82]​ Se anularon las leyes de impunidad y se reabrieron los juicios por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura, en los que se condenaron a varios cientos de represores.[83]​ Se impulsó la desarticulación del ALCA. Se canceló la deuda con el FMI y se realizó una reestructuración de la deuda externa con una fuerte quita. El PBI creció de 97 mil millones de dólares en 2002 a 329 mil millones de dólares en 2007.[84]​ El desempleo se redujo del 17,9% en 2002 al 8,5% en 2007.[85]​ La política laboral restableció las paritarias anuales (negociaciones colectivas entre patronos y sindicatos), dispuso la fijación anual del salario mínimo por acuerdo tripartito, reduciéndose el trabajo no registrado de 50% en 2003 al 39% en 2007.[86]​ La inflación fue moderada, aunque con tendencia al ascenso: pasó del 5,3% de 2004[87]​ a un estimado en torno al 15 o 20% para 2007,[88]​ aunque las estadísticas oficiales informaban una tasa considerablemente menor debido a la injerencia del Poder Ejecutivo en el Instituto Nacional de Estadística.[89]

Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la Nación entre 2007 y 2015.[90]

En 2007 ganó nuevamente el Frente para la Victoria (FPV), convirtiéndose Cristina Fernández de Kirchner en la primera mujer elegida para ese cargo en el país. Algunas de las medidas de este período fueron la constitución de la UNASUR y la CELAC, la reestatización del sistema de seguridad social, la creación de la Asignación Universal por Hijo, la renacionalización de Aerolíneas Argentinas, la ley de matrimonio igualitario, la derogación de la Ley de Radiodifusión de la dictadura y la sanción de una nueva ley de medios. A poco de iniciar su período enfrentó un extenso paro patronal agropecuario apoyado por manifestaciones masivas, debido a la política oficial de retenciones a las exportaciones.

En 2011 el FPV ganó por tercera vez las elecciones presidenciales, resultando reelecta Cristina Kirchner. Durante su segundo mandato se reestatizó el 51 % de las acciones de la petrolera YPF, se sancionó la ley de identidad de género, se entregaron millones de netbooks a chicos de escuelas públicas (Conectar Igualdad), se aprobó un nuevo Código Civil y Comercial y se impulsó el desarrollo del sector industrial, destacándose la puesta en órbita el 16 de octubre de 2014, del satélite ARSAT-1, un satélite de comunicación geoestacionario por parte de la empresa estatal ARSAT, habiendo sido construido por la empresa argentina INVAP. Posteriormente, el 30 de setiembre de 2015, se lanzó el ARSAT-2, el cual al igual que el anterior fueron puestos en órbita desde la Guyana Francesa. Con el desarrollo y puesta en órbita de estos satélites, Argentina pasó a formar parte del selecto grupo de países de la industria espacial global. Asimismo, estaba previsto dentro del Plan Nacional Espacial, el lanzamiento del ARSAT-3, pero dicho desarrollo ha quedado en suspenso, luego del cambio de administración política producida después de las elecciones del año 2015.

Hubo una fuerte confrontación judicial y mediática con el Grupo Clarín.[91]​ Durante los dos períodos de Cristina Kirchner, se redujo la pobreza, la desocupación y el trabajo no registrado y se duplicó la clase media.[85][92]​ En 2012 comenzó un largo período dificultades económicas y deterioro de los indicadores sociales, en el marco de la Gran Recesión mundial y especialmente de la crisis económica de Brasil, con una inflación cercana al 30%, aunque los datos oficiales continuaron indicando tasas menores.[93]​El gobierno tomó medidas como el establecimiento de regulaciones para la compra de dólares, el aumento de gasto público y diversos tipos de subsidios a la industria y los servicios públicos. Durante sus dos períodos el PBI creció de 329 mil millones a 548 mil millones de dólares en 2014.[84]

Mauricio Macri, asumió el 10 de diciembre de 2015 como presidente de la Nación.

En las elecciones de 2015 triunfó Mauricio Macri, de Propuesta Republicana (PRO), con la alianza electoral Cambiemos, iniciando una etapa de cambio completo de la orientación que habían tenido hasta ese momento las políticas de los gobiernos kirchneristas, retomando el proyecto neoliberal. El nuevo gobierno aplicó una serie de medidas como la libre adquisición de moneda extranjera,[94]​ rebajas a las retenciones a las exportaciones,[95]​ y devaluación del peso, lo que condujo a un descenso del PBI por enfriamiento de la economía.

A comienzos de 2016, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue modificada por decreto de Mauricio Macri,[96]​ limitando su carácter antimonopólico, beneficiando a las principales empresas de medios de comunicación del país.[97]

Contrayendo deuda por emisión de bonos (la más grande de un país emergente de la historia),[98]​ el gobierno argentino acordó pagos a los Fondos buitre en litigio con el país por cifras mayores a las demandadas por los mismos; Un primer pago de 9300 millones de dólares (el cual fue calificado por el fiscal Federico Delgado como una "estafa gigantesca" al Estado nacional)[99]​ dio lugar a una "tercera generación", una nueva tanda de demandantes con bonos que no ingresaron a los canjes de deuda previos.[100]​ En menos de dos años (entre diciembre de 2015 y junio de 2017) la deuda emitida por el gobierno argentino fue casi 100 mil millones de dólares,[101]​ alcanzando la cifra de 216.351 millones de dólares en diciembre de 2017.[102]

Gobierno y política

Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo.

La Constitución de 1853 estableció un sistema de gobierno representativo, republicano y federal, que ha sido mantenido por todas las reformas constitucionales realizadas desde entonces. La Argentina se formó por la unión federativa de las provincias que surgieron después de la disolución del Virreinato del Río de la Plata y por la incorporación de las que se fueron constituyendo a partir de los Territorios Nacionales.

Las provincias son autónomas, lo cual está explicitado en el artículo 121 de la Constitución Nacional[103]

La Constitución vigente en la actualidad es la que resulta del texto establecido por la Convención Constituyente de 1994. Las autoridades del gobierno federal tienen su sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es actualmente la Capital de la República o Capital de Nación, denominaciones utilizadas en la Constitución Nacional y en la ley de federalización, pero llamada de manera habitual Capital Federal.

Poder Ejecutivo Nacional

El Poder Ejecutivo Nacional (PEN) es desempeñado por un ciudadano con el título de Presidente de la Nación Argentina, el cual es elegido por sufragio directo en doble vuelta junto con el candidato a vicepresidente. La segunda vuelta electoral se realiza entre las dos opciones más votadas si en la primera ninguna hubiera obtenido más del 45 % de los votos válidos o, si habiendo obtenido la opción más votada entre el 40 % y el 45 %, existiera una diferencia con la segunda opción menor al 10 %.[104]

A partir del 10 de diciembre de 2015 el titular del PEN es Mauricio Macri, del partido Propuesta Republicana PRO integrante del Frente Cambiemos, con mandato hasta el 9 de diciembre de 2019. Es el 8vo presidente desde la recuperación del orden constitucional en 1983.[105]

El presidente y el vicepresidente duran cuatro años en sus mandatos y pueden ser reelegidos inmediatamente por un mandato más.[106]​ El gabinete de ministros del presidente de la Nación es dirigido por el Jefe de Gabinete de ministros, quien se encuentra a cargo de la administración del país y es responsable ante el Congreso.[107]

Poder Legislativo Nacional

El poder legislativo es ejercido por el Congreso de la Nación Argentina, integrado por dos cámaras.

La Cámara de Diputados reúne a los representantes directos de la población. Son elegidos por el sistema de representación proporcional (sistema D'Hondt), duran cuatro años en su mandato y se renuevan por mitades cada dos años, pudiendo ser reelegidos indefinidamente. Son electos tomando como distrito único cada provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se vota, por una lista de todos los candidatos de cada partido político o alianza electoral, a los puestos que cada distrito ponga en disputa en esa elección.[108]​ Cuenta con un total de 257 miembros.

El Senado reúne a los representantes de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, correspondiéndole a cada una dos senadores por la mayoría y uno por la minoría, sumando en total 72 miembros. Son elegidos por voto directo, duran seis años en su mandato y se renuevan por tercios cada dos años, pudiendo ser reelegidos indefinidamente.[109]

Por la Ley 24 012 de 1991 se estableció el cupo femenino en los cargos electivos, obligando a los partidos políticos a incluir un mínimo de un tercio de mujeres entre los candidatos.[110]​ Desde entonces, la participación de las mujeres en la política se ha incrementado notablemente, siendo Argentina el país sudamericano con mayor cantidad de mujeres en el Poder Legislativo y estando, a su vez, entre los primeros diez a nivel mundial.[111]

El Congreso de la Nación Argentina es el encargado de la formación y sanción de las leyes federales; además, tiene a su cargo la sanción de los códigos legales civil, penal, comercial, laboral y de minería, entre otros destinados a organizar la legislación común de fondo.[112]​ Cuenta con un organismo constitucional autónomo de asistencia técnica: la Auditoría General de la Nación, a cargo del control de legalidad, gestión y auditoría de toda la actividad de la administración pública.[113]

Asimismo, en el ámbito del Congreso funciona el Defensor del Pueblo de la República Argentina como órgano independiente, sin recibir instrucciones de ninguna autoridad. Su propósito es defender los derechos humanos y los derechos constitucionales y legales que puedan ser afectados por la Administración.[114]

Poder Judicial Nacional

El poder judicial está encabezado por una Corte Suprema de Justicia integrada por cinco jueces abogados nombrados por el presidente de la Nación con acuerdo del Senado, que requiere para ello una mayoría de dos tercios.[115]

Los tribunales inferiores están encargados de resolver los conflictos regulados por la legislación federal en todo el país (tribunales federales) y, también, por la legislación común en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (tribunales nacionales). La designación de los jueces la realiza el presidente de la Nación con acuerdo del Senado, sobre la base de una terna integrada por candidatos seleccionados en concurso público por el Consejo de la Magistratura, órgano de composición multisectorial, a quien corresponde el control directo de los jueces y la administración del Poder judicial.[116]​ Los jueces permanecen en sus cargos «mientras dure su buena conducta» y sólo pueden ser removidos en caso de infracciones graves, por un Jurado de Enjuiciamiento, integrado por legisladores, magistrados y abogados.

Ministerio Público

La Constitución establece también el Ministerio Público como órgano independiente y con autonomía funcional y financiera, con la función de promover la actuación de la justicia. El Ministerio Público es un organismo constitucional (art. 120) y es considerado por parte de la doctrina como un cuarto poder, en tanto que otra parte sostiene que se trata de un órgano extra poder.[117]

Se trata de un organismo bicéfalo integrado por el Ministerio Público Fiscal, dirigido por el Procurador General de la Nación y encargado de la acción de los fiscales, y el Ministerio Público de la Defensa dirigido por el Defensor General de la Nación y encargado de la acción de los defensores oficiales.[118]

El Defensor del Pueblo no forma parte de este organismo, sino que constituye un órgano independiente en el ámbito del Congreso de la Nación, con autonomía funcional.

Gobiernos provinciales

Centro Cívico, Sede del Poder Ejecutivo de la Provincia de San Luis.
Sede del Poder Legislativo de Santiago del Estero.
Palacio de Justicia, Sede del Poder Judicial de Córdoba.

En la República Argentina existen 23 provincias que, debido al sistema federal adoptado por la Constitución, son autónomas y mantienen todo el poder no delegado explícitamente al gobierno federal.

Todas las provincias cuentan con una constitución republicana y representativa que organiza sus propios poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, y regula el régimen de autonomía municipal. Las provincias pueden sancionar leyes sobre cuestiones no federales, pero las principales leyes comunes (civiles, comerciales, penales, laborales, de seguridad social y de minería) están reservadas al Congreso Nacional (Constitución Nacional, artículo 75, inciso 12).

En todas las provincias, el poder ejecutivo está a cargo de un gobernador que dura en sus funciones cuatro años y que, en general, puede ser reelegido. El poder legislativo en algunas provincias está ejercido por una legislatura unicameral y en otras por una legislatura bicameral.[119]​ Todas las provincias cuentan con un poder judicial con su correspondiente Corte Superior provincial y tribunales encargados de resolver los conflictos regidos por la ley común (civil, penal, comercial, laboral, administrativo local).[120]

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un régimen especial de autonomía sin llegar a ser una provincia. Una ley sancionada en 1880 la confirmó como capital de la República y la federalizó, separándola de la provincia de Buenos Aires. Su organización política cuenta también con una Constitución republicana que establece un gobierno dividido en tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y un régimen de descentralización en comunas. Las restricciones en materia de autonomía han influido para que hasta 2006 careciera de policía propia y un sistema judicial para resolver conflictos motivados en la aplicación de las leyes comunes. El titular del poder ejecutivo lleva el título de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La Constitución Nacional pide a cada provincia la organización de un régimen municipal[121]​ y reconoce a los municipios su autonomía.[122]

Los municipios dirigen los destinos de cada ciudad o pueblo; por lo general, su jurisdicción se extiende a la zona rural aledaña y, en ocasiones, abarca localidades menores.

Relaciones exteriores

Países con embajadas argentinas.
Celebración de los 20 años del Mercosur: los iniciadores José Sarney y Alfonsín, con Lula y Kirchner.
Mauricio Macri junto a Barack Obama en su visita oficial a la República Argentina.

Las relaciones exteriores de la República Argentina son las relaciones que tiene dicho país con los demás países del exterior, tanto en el campo político, como en los campos económico, comercial, militar, jurídico, geopolítico y geoestratégico. Con fuerte presencia internacional, desde sus inicios, la Argentina ha sido un actor primordial en Sudamérica y ha jugado un rol importante en el escenario político global, aunque su orientación y alianzas han variado mucho a lo largo del tiempo y de los diferentes gobiernos. Aun así, la Argentina se ha caracterizado, en general, y con algunas excepciones, por un mayor nivel de autonomía respecto de las grandes potencias, y una política exterior más soberana, en comparación con otros países latinoamericanos, debido a su mayor nivel de desarrollo, a la percepción de tener un rol importante que jugar en el mundo, y al mayor peso que han tenido a lo largo de su historia ideologías, intelectuales y corrientes antiimperialistas. En ese sentido, su política exterior es comparable a la de otras potencias intermedias. Las relaciones exteriores de Argentina son gestionadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina. Actualmente, el Canciller es Jorge Faurie.

Participó en cada fase de la operación de Haití, y también ha contribuido en operaciones pacificadoras en diversas zonas del mundo. En reconocimiento a sus contribuciones a la seguridad internacional y a la pacificación, el presidente estadounidense Bill Clinton designó a la Argentina como aliado importante extra-OTAN en enero de 1998.[123]

La Argentina mantiene una disputa de soberanía sobre las islas Malvinas, Sándwich del Sur, Aurora y Georgias del Sur, administradas por el Reino Unido, junto con sus espacios marítimos circundantes.[124]​ Asimismo, reclama casi 1 millón de kilómetros cuadrados en la Antártida que no son reconocidos por otro país, excepto parcialmente por Chile.

Durante 2006 comenzó un litigio con Uruguay debido al inicio de las obras de una planta celulósica de la empresa finlandesa Metsä-Botnia en la localidad uruguaya de Fray Bentos. La Argentina ha demandado a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia argumentando que la instalación de las plantas de celulosa es contaminante y se ha realizado en violación del Estatuto del Río Uruguay.[125]

Defensa y seguridad

Fuerzas Armadas

Las Fuerzas Armadas están compuestas por el Ejército Argentino (EA), la Armada Argentina (ARA) y la Fuerza Aérea Argentina (FAA), son las encargadas de la defensa nacional y protección del país. Se encuentran bajo el mando del presidente de la Nación, que es su comandante en jefe y atiende sus cuestiones a través del Ministerio de Defensa.[115]​ En conjunto, forman uno de los mayores poderíos en toda América Latina debido a los pasados conflictos bélicos que sufrió Argentina, aunque este poder se ha reducido considerablemente a partir de 1983 cuando se retomó la vuelta a la democracia y se concluyó con el servicio militar obligatorio en 1994 para así evitar futuros golpes de estado.[126]​ En tiempos de paz, las fuerzas mantienen un entrenamiento constante, investigaciones aplicadas, desarrollo de sus propios equipos y realizan misiones de paz en todo el planeta. La edad mínima para ingresar es de 18 años, sin que exista un servicio militar obligatorio.

Actualmente se encuentran llevando a cabo la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) e integran la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP), de conformidad con los mandatos de la Organización de las Naciones Unidas.[127]

Desde 2016 se encuentran meramente autorizadas para derribar aviones hostiles que ingresen al espacio vital aéreo argentino sin permiso previo, siguiendo una serie de pasos protocolares como alertar a todas las fuerzas nacionales y al presidente, proceder a identificar la aeronave, advertirle, intimidarla y en caso de no ceder, tomar la medida de fuerza extrema. Estas medidas drásticas son con el fin de combatir el delito complejo, el crimen organizado y el narcotráfico que inquieta cada vez más al país.[128]

Desde 1980 se autorizó progresivamente la incorporación de mujeres a las Fuerzas Armadas y desde 2005 se implementó una política de género. El porcentaje de mujeres en las fuerzas armadas pasó del 7,6%, en 2006, al 16,8% en 2017.[129][130]

Fuerzas de Seguridad

La seguridad de las aguas territoriales corresponde a la Prefectura Naval Argentina (PNA), la de regiones fronterizas y obras de infraestructura críticas a la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), y la de los aeropuertos a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA); estas fuerzas de seguridad dependen del Ministerio de Seguridad.

El Sistema de Inteligencia Nacional dirige las acciones de inteligencia, dentro de los que se destaca la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), aunque también existen diferentes organismos públicos como la Dirección de Observaciones Judiciales, el Departamento de Intercepción y Captación de las Comunicaciones, la Inteligencia de la Gendarmería Nacional, la Oficina Anticorrupción, entre otras.[131]

Cada provincia cuenta con su propia policía, que puede trabajar en conjunto con la Policía Federal Argentina (PFA), la fuerza de seguridad que se encarga de los delitos de ámbito exclusivamente federal o que involucran a más de una jurisdicción. La Policía Federal fue hasta 2009 la fuerza policial de la ciudad de Buenos Aires, cuando el entonces jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri creó la Policía Metropolitana de Buenos Aires, la misma fue creada en el marco de la ley n.º 2894, de Seguridad Pública, que fue sancionada el 28 de octubre de 2008 y promulgada por medio del decreto 1354 del 18 de noviembre de ese año. La reglamentación de la norma se registró el 20 de marzo de 2009 por medio del decreto 210.[132]

Derechos humanos

"Casa por la Identidad", antiguo predio de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (Ex ESMA).

En su Constitución, Argentina establece la jerarquía constitucional de los tratados de derechos humanos (art. 75, inciso 22).

En materia de derechos humanos, respecto a la pertenencia a los siete organismos de la Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC), Argentina ha firmado o ratificado:

UN emblem blue.svg Estatus de los principales instrumentos internacionales de derechos humanos[133]
Bandera de Argentina
Argentina
Tratados internacionales
CESCR[134] CCPR[135] CERD[136] CED[137] CEDAW[138] CAT[139] CRC[140] MWC[141] CRPD[142]
CESCR CESCR-OP CCPR CCPR-OP1 CCPR-OP2-DP CEDAW CEDAW-OP CAT CAT-OP CRC CRC-OP-AC CRC-OP-SC CRPD CRPD-OP
Pertenencia Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Yes check.svgArgentina ha reconocido la competencia de recibir y procesar comunicaciones individuales por parte de los órganos competentes. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado. Firmado y ratificado.
Yes check.svg Firmado y ratificado, Check.svg firmado pero no ratificado, X mark.svg ni firmado ni ratificado, Symbol comment vote.svg sin información, Zeichen 101 - Gefahrstelle, StVO 1970.svg ha accedido a firmar y ratificar el órgano en cuestión, pero también reconoce la competencia de recibir y procesar comunicaciones individuales por parte de los órganos competentes.

Organización territorial

La República Argentina está organizada en 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde se encuentra la sede del Gobierno federal. Mediante la ley 23512 de 1987,[143]​ la Capital de la República debe ser trasladada a un nuevo Distrito Federal, a crearse en los municipios de Viedma y Guardia Mitre (Río Negro) y parte del Partido de Patagones (Buenos Aires). El traslado fue aceptado por las provincias de Río Negro (Ley 2086) y Buenos Aires (Ley 10454), pero caducó en ambos casos en 1992 al no efectuarse. Para octubre de 2013 la ley nacional sigue vigente, pero el traslado ha sido desactivado y Buenos Aires continúa siendo la capital de la república de pleno derecho.

Las provincias nominalmente son entidades autónomas y dividen su territorio en departamentos y estos a su vez se componen de municipios, con la excepción de la provincia de Buenos Aires que sólo lo hace en municipios denominados partidos.[144]​ Los departamentos, en general, no cuentan con funciones administrativas, aunque en las provincias de Mendoza, San Juan y La Rioja cada departamento es un municipio. En algunas provincias los departamentos son utilizados como distritos electorales para determinar representantes a las legislaturas provinciales y sirven como unidades de descentralización de diversos órganos provinciales como la policía y el Poder Judicial (véase: autarquía).

La Constitución Nacional de 1994 reconoce la autonomía municipal, pero da potestad a las provincias para reglar su alcance y contenido,[31]​ por lo que existen municipios autónomos con potestad para sancionar cartas orgánicas municipales y otros que no pueden hacerlo. También existen provincias que no han actualizado sus constituciones para reconocer la autonomía de sus municipios. Hasta diciembre de 2010, 144 municipios, haciendo uso de su autonomía institucional, habían dictado su propia carta orgánica.

Las provincias cuentan con gobierno locales y dentro de cada régimen suelen encontrarse tipificaciones de municipios, hay casos de unidades administrativas similares a los municipios ―en general, localidades con escasa población―, pero que no cuentan con autonomía y sus gobernantes son delegados del gobernador.

De acuerdo a los datos proporcionados por el Instituto Geográfico Nacional[145]​ y por el INDEC,[146]​ las provincias, sus superficies (estos datos pueden variar cuando son suministrados por las propias provincias, debido a disputas de límites interprovinciales) y poblaciones, son:

Distrito Capital Población
(censo 2010)[4]
Superficie
(en km²)
PBG per cápita[147]
(US$, 2008, est.)
Mapa
Bandera de la Ciudad de Buenos Aires.svg Ciudad de Buenos Aires[n 8] 2 890 151 200 23 309
Bandera de la Provincia de Buenos Aires.svg Provincia
de Buenos Aires
La Plata 15 625 084 307 571 7310
Bandera de la Provincia de Catamarca.svg Catamarca San Fernando del
Valle de Catamarca
367 828 102 602 6009
Bandera de la Provincia del Chaco.svg Chaco Resistencia 1 055 259 99 633 2015
Bandera de la Provincia del Chubut.svg Chubut Rawson 509 108 224 686 15 422
Bandera de la Provincia de Córdoba.svg Córdoba Córdoba 3 308 876 165 321 6477
Bandera de la Provincia de Corrientes.svg Corrientes Corrientes 992 595 88 199 4001
Bandera de la Provincia de Entre Ríos.svg Entre Ríos Paraná 1 235 994 78 781 5682
Bandera de la Provincia de Formosa.svg Formosa Formosa 530 162 72 066 2879
Bandera de la Provincia de Jujuy.svg Jujuy San Salvador
de Jujuy
673 307 53 219 3755
Bandera de la Provincia de La Pampa.svg La Pampa Santa Rosa 318 951 143 440 5987
Bandera de la Provincia de La Rioja.svg La Rioja La Rioja 333 642 89 680 4162
Bandera de la Provincia de Mendoza.svg Mendoza Mendoza 1 738 929 148 827 9079
Bandera de la Provincia de Misiones.svg Misiones Posadas 1 101 593 29 801 3751
Bandera de la Provincia de Neuquén.svg Neuquén Neuquén 551 266 94 078 26 273
Bandera de la Provincia del Río Negro.svg Río Negro Viedma 638 645 203 013 8247
Bandera de la Provincia de Salta.svg Salta Salta 1 214 441 155 488 4220
Bandera de la Provincia de San Juan.svg San Juan San Juan 681 055 89 651 5642
Bandera de la Provincia de San Luis.svg San Luis San Luis 432 310 76 748 5580
Bandera de la Provincia de Santa Cruz.svg Santa Cruz Río Gallegos 273 964 243 943[n 9] 30 496
Bandera de la Provincia de Santa Fe.svg Santa Fe Santa Fe de la Vera Cruz 3 194 537 133 007 8423
Bandera de la Provincia de Santiago del Estero.svg Santiago del Estero Santiago del Estero 874 006 136 351 3003
Bandera de la Provincia de Tierra del Fuego.svg Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur Ushuaia 127 205 21 571[148] 20 682
Bandera de la Provincia de Tucumán.svg Tucumán San Miguel
de Tucumán
1 448 188 22 524 3937
Flag of Argentina.svg ARGENTINA 40 117 096[n 10] 2 780 400[n 10] 8269

La Argentina extiende su soberanía sobre el mar adyacente a sus costas y de sus islas, así como también sobre el lecho y subsuelo de las áreas marinas, sus recursos vivos y minerales, y sobre su espacio aéreo marino.

El Estado argentino ejerce su soberanía marítima en distintos grados: mar territorial (12 millas marinas desde la línea de base costera), la zona marítima contigua (24 millas marinas), la zona económica exclusiva (200 millas marinas) y la plataforma continental argentina, cuyo proceso de delimitación finalizó en 2016, estableciéndose sobre un área de 6.581.500 km²,[24]​ una de las más extensas del mundo.[25]

Regiones integradas

Con excepción de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las demás provincias han firmado tratados interprovinciales de integración[149]​ conformando cuatro regiones para diversos fines: